Jujuy: minería, comunidad y territorio

Desarrollar actividad minera en la Puna jujeña supone mucho más que resolver variables técnicas. Implica operar en un territorio exigente, adaptarse a condiciones extremas y, sobre todo, construir vínculos sostenidos con las comunidades locales. En Losi, ese enfoque forma parte de una manera de trabajar que se consolidó a lo largo del tiempo.

Ricardo Castellani, a cargo de la explotación minera de la empresa en Jujuy, conoce de primera mano ese entramado en el que logística, clima, convivencia y comunidad se cruzan todos los días. Su mirada combina experiencia técnica, conocimiento del territorio y una fuerte valoración del trabajo en equipo.

Trabajar en la Puna: exigencias del territorio y del día a día

Desde el punto de vista operativo, la minería en la Puna plantea desafíos constantes. La distancia con los grandes centros urbanos obliga a una planificación logística precisa y anticipada. “Trabajar en un punto tan remoto como la Puna jujeña requiere una previsión muy ajustada de insumos y repuestos. No hay margen para la improvisación”, explica Castellani.

A esto se suman las condiciones climáticas extremas y un entorno geográfico y geológico que puede variar de manera repentina. “Las condiciones de trabajo, la disponibilidad de recursos o incluso el clima pueden cambiar casi periódicamente. Eso nos exige tener estrategias preparadas y capacidad de adaptación permanente”.

En el plano humano, el desafío es igual de significativo. La altura, el clima y la vida en campamento impactan directamente en las personas. “Vivir y trabajar en un campamento minero implica convivencia las 24 horas, distancia con las familias y una adaptación constante del organismo a la altura. Es un proceso que requiere fortaleza, compromiso y un fuerte sentido de equipo”, señala.

Orosmayo: una relación construida en el tiempo

El vínculo entre Losi y la comunidad de Orosmayo tiene una historia profunda. Fue uno de los puntos de referencia durante los inicios de la exploración minera en la zona, hace más de 30 años. “Orosmayo fue un apoyo clave en los comienzos de nuestras actividades en la región”, recuerda Castellani.

Ese lazo se expresa también en un símbolo muy presente para la comunidad: la escuela local lleva el nombre Luigi Losi. “Don Luis tenía un cariño muy especial por esa escuela. La visitó en varias oportunidades y construyó un vínculo cercano que, incluso, se extendió al colegio Michelangelo”, destaca.

Lejos de ser un recuerdo del pasado, esa relación continúa siendo un pilar del trabajo actual en la zona.

Construir vínculos desde el trabajo cotidiano

La relación con la comunidad se construye día a día, a partir de la escucha, el respeto por las particularidades locales y la presencia sostenida en el territorio. “Es fundamental comprender las necesidades de la comunidad desde su propia realidad y trabajar en conjunto para generar aportes concretos que mejoren la vida cotidiana”, afirma Castellani.

Ese trabajo cercano implica también un aprendizaje constante. “Cada experiencia en territorio permite entender mejor las dinámicas locales y valorar formas de organización y de vida que enriquecen el trabajo conjunto”, explica. Esa comprensión es clave para desarrollar acciones que se integren de manera natural a la comunidad y tengan continuidad en el tiempo.

Acciones concretas y resultados visibles

El acompañamiento a la escuela de Orosmayo y otras iniciativas comunitarias forman parte de este enfoque. Se trata de procesos que se construyen de manera gradual, a partir del contacto cotidiano y de acciones concretas que fortalecen el vínculo entre la empresa y la comunidad.

Un ejemplo de ello es el proyecto productivo vinculado a la alimentación del ganado, que combina dos líneas de trabajo: la siembra de forraje hidropónico y la construcción de invernaderos subterráneos conocidos como wallipini, término que significa “lugar cálido”. Las iniciativas surgieron a partir del asesoramiento del ingeniero Jorge Bragantini, consultor externo de la empresa. “Si bien los wallipini están en una etapa inicial, los resultados del forraje hidropónico son muy alentadores y generan entusiasmo en la comunidad”, señala Castellani.

Con el tiempo, estos esfuerzos comienzan a mostrar resultados concretos. “Cuando las iniciativas empiezan a generar mejoras visibles, se fortalece la participación y el interés por seguir construyendo juntos”, agrega.

El valor del equipo

Al hablar del equipo de Losi que trabaja en Jujuy, Castellani destaca el compromiso colectivo. “Quien decidió sumarse al proyecto se puso la camiseta y entendió que el valor principal para que el emprendimiento funcione es el trabajo en equipo”.

La convivencia, el esfuerzo compartido y la claridad de objetivos son, para él, factores centrales para sostener el trabajo en un entorno tan exigente como la Puna.

Mirar hacia adelante

De cara al futuro, el desafío es continuar expandiendo la actividad minera, tanto en Jujuy como en otras provincias. “Desde la dirección de la empresa, junto con colaboradores internos y externos, estamos abocados a expandir el negocio minero”, afirma Castellani.

Para que ese crecimiento sea posible, resulta fundamental sostener en el tiempo los vínculos construidos y replicar este modelo de trabajo en cada nuevo territorio donde la empresa desarrolle su actividad. En la experiencia de Losi, minería, comunidad y territorio forman parte de una misma visión de largo plazo, basada en el respeto, la planificación y el compromiso sostenido.

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